martes, 17 de abril de 2012

EL COMPRADOR COMPULSIVO

Ángel Domingo Martínez lapsus@cantv.net / lapsusca@gmail.com Los venezolanos tenemos varias aptitudes que nos han hecho famosos, una de ellas, fama de “mano suelta”, esto es lo que comúnmente llamamos buenos “pitcheres”, brindamos sin mucho cuento, sin que se no agüe el ojo, como en esas películas mejicanas viejas, donde el machote entra a una cantina y pide “palo o caña pa’todo el mundo, que yo pago”. A veces hay quienes se destacan por “chucos”, vale decir aquellos que no pueden ver un bonche ajeno porque se “colean” y en medio de la gente los ves departiendo cínicamente con el dueño de la casa, sin saber en principio que está hablando con el anfitrión. Pero por lo general los “chucos” son tan simpáticos que a fuerza de chistes y hasta de canciones se anan el afecto de quienes no lo conocen, pero que ya casi al final de la fiesta está brazo en el hombro con los dueños de la casa y en definitiva quedan comprometidos en invitarlo para la próxima. Los venezolanos también somos o éramos famosos como gastosos por excelencia, siempre y cuando tuviésemos o tengamos con que comprar. Durante la cuarta república nos llamaban los “Ta’ barato dame dos” éramos los viajeros mas frecuentes a Miami, Nueva York o a otros destinos, tanto del norte como de sur y si nos apuraban un poquito nos íbamos a las “Europas”, en esas ciudades o países éramos bienvenidos porque tanto hombres como mujeres salían de los establecimientos cargados con infinidad de cosas. En esta quinta república la fama nos llega igual por mampuesto, otra clase social, la denominada “boliburguesa” es la que ha sustituido a la anterior, es decir seguimos en lo mismo, dicen que esta nueva clase al igual que la otra, que no era socialista, compra y compra de todo, casas, carros, camionetas, perfumes, joyas, camisas y franelas rojas pero de marca, es decir Louis Buitoni, Cacharelli, Paco Rabanne y otras por el estilo. Viajan, los que no odian al Tío Sam y pueden, si les dan visa, se van al norte a saludar a Micky Mouse. Y los que no, se van a Cuba, Ecuador, Bolivia o Nicaragua si las vacaciones son cortas, si la cuestión se prolonga es preferible ir a Irán o se irán a la mismísima Bielorrusia, habrá quienes se coleen y los veamos por televisión desde China con la representación venezolana de los juegos de Bejín 2008. Esa manía de comprar y regalar, los estudiosos lo llaman “comprus, regalatus compulsivus”, es un mal endógeno, producido por un germen que llaman “monedus fuerte o débil” proveniente de orus negrus, agravándose dependiendo de la cantidad que en determinado momento podamos almacenar en nuestros bolsillos o cuenta corriente, es difícil contrarrestarla porque aunque ser rico es malo, ser pobre es peor. Porque no hay peor rico que aquel que no quiere ser socialista y más cuando mi abuela decía, que aquel que no tiene y llega a tener, loco se puede volver. El mal comienza por casa y termina en el balcón del pueblo, de allí que no sea criticable que nuestro insigne presidente sea un viajero y comprador compulsivo, lo ha demostrado en su pasantía de 10 anitos por la primera magistratura. Es “mano suelta” a mas no poder, sin querer, queriendo, brinda a sus amigos sin voltear para atrás, cantando mientras “siga siendo el rey, caña pa’todo el mundo”. Y junto con la caña, van solidariamente las carreteras, las petrocasas, los maletines, las refinerías y si de compras se trata basta entrar a un centro comercial donde vendan tanques, submarinos, aviones, fusiles, metralletas o chinas Chinas, (es decir, fondas o ligueras Chinas) para comprarse unas docenas o mas de cada cosa. Pero la cosa no termina aquí, ya internamente hemos comprado en Venezuela, haciendo honor a aquel gran venezolano Alejandro Hernández que decía “Compre Venezolano”, y sin pensarlo dos veces se compró la CANTV, que ya comienza a dar muestras de su venezolanidad, igual que la Electricidad de Caracas, la Siderurgica del Orinoco, La Venezolana de Cemento, Cemex, que no era tan venezolana, sino mejicana, la fábrica de papel, Venepal, que no ha producido ni un rollo de papel para…la sumadora, la de válvulas, para válvulas de escape como estos medios impresos. Nos falta por comprar el oso de la Polar, producto de sumo interés social y socialista para el país, y que así como le dijimos a los españoles del Grupo Santander, le decimos a los cerveceros, póngale precio que yo se lo compro.